Crónicas desde el no tiempo
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Blog personal de relatos escritos por la autora del mismo blgo Gemma Edo en el que además se pueden encontrar pequeñas críticas de libros y series de TV con preferencia a la ciencia ficción y en menor medida la fantasía. |
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De que se habla en Crónicas desde el no tiempo...
CRISTALES DE COLORES
Fri, 31 Oct 2008 15:31:00 +0000
Hoy os subo un relato muy corto de cuatro páginas. El relato que os he ido mencionando se está alargando de forma asombrosa así que de por momento tendréis que conformaros con pequeños relatos.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
BATTLESTAR GALACTICA UNA SERIE PROMESA CONVERTIDA EN UN MERO PRODUCTO COMERCIAL
Fri, 31 Oct 2008 15:31:00 +0000
Hoy os subo un relato muy corto de cuatro páginas. El relato que os he ido mencionando se está alargando de forma asombrosa así que de por momento tendréis que conformaros con pequeños relatos.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
SIGO AQUI
Fri, 31 Oct 2008 15:31:00 +0000
Hoy os subo un relato muy corto de cuatro páginas. El relato que os he ido mencionando se está alargando de forma asombrosa así que de por momento tendréis que conformaros con pequeños relatos.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
NO PODRE ESCRIBIR DURANTE UN TIEMPO
Fri, 31 Oct 2008 15:31:00 +0000
Hoy os subo un relato muy corto de cuatro páginas. El relato que os he ido mencionando se está alargando de forma asombrosa así que de por momento tendréis que conformaros con pequeños relatos.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
GUARDIANES DE LA NOCHE, UNA NOVELA QUE NOS HACE DUDAR SOBRE EL BIEN Y EL MAL
Fri, 31 Oct 2008 15:31:00 +0000
Hoy os subo un relato muy corto de cuatro páginas. El relato que os he ido mencionando se está alargando de forma asombrosa así que de por momento tendréis que conformaros con pequeños relatos.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
Fri, 31 Oct 2008 15:31:00 +0000
Hoy os subo un relato muy corto de cuatro páginas. El relato que os he ido mencionando se está alargando de forma asombrosa así que de por momento tendréis que conformaros con pequeños relatos.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
Este es el argumento ¡espero que os guste!
Cuando pensamos en gente con poderes todos vemos superhéroes y salvadores del mundo ¿de verás siempre es así? ¿Podría ser otra la realidad?
Como siempre aquí tenéis el link para poder descargarlo: Cristales de colores
CRISTALES DE COLORES
Caso de muerte violenta. Prueba hallada en el cuerpo de la víctima.
Cuando alguien habla de habilidades especiales siempre lo asocian a grandes aventuras, una vida peligrosa o una misión vital para salvar el mundo. Sed realistas ¿De veras os creéis todas esas tonterías? ¿Pensáis que somos altruistas o que estamos dispuestos a morir por un montón de gente desagradecida? Si es así no sigáis escuchando esta cinta, puede devolveros de golpe a la odiosa realidad. Estáis advertidos.
¿Aún estáis aquí? De acuerdo, vosotros lo habéis querido, preparaos porque pocas veces tendréis la oportunidad de escuchar la historia de uno de los nuestros. No nos gusta ser tan confiados y mucho menos con los extraños.
Empecemos con una pequeña introducción.
Pequeñas piedras de colores brillantes caían desde el puente en el que yo vivía y no eran imaginaciones mías o un efecto secundario de las drogas que tomaba, llevaba mucho tiempo tomando esas pastillas y nunca me habían producido alucinaciones sólo esa agradable sensación de flotar en un lugar tranquilo, sin preocupaciones, con la más absoluta nada como compañía. Era agradable, mucho mejor que vivir en la realidad donde sólo era una callejera huida de su hogar porque no pudo soportar vivir con su familia. Al menos me consolaba pensando que aquella fue la única solución razonable a mi dilema, a veces me arrepentía otras no, las cosas eran así ya me gustaría poder cambiar las cosas ¡Claro que sí! Venía de una familia rica, fervorosamente creyentes de Dios y poco dados a aceptar a una hija con poderes ?demoníacos? tal y como describían mi habilidad ¿Acaso era culpa mía cargar con esa maldición? Estaba demasiado serena siempre evitaba pensar en el tema.
La maldita lluvia seguía cayendo en mi casa y ni la miserable idea de conseguir un rio bastante más aceptable que un montón de barro me conseguía calmar, aquello era demasiado una no podía huir de casa buscando algo de paz sin que viniera cualquier idiota a estropearlo todo ¡Vivía allí porque no quería saber nada del mundo! ¿Varios kilómetros alejada de la ciudad no eran suficientes? Tal vez en otro momento habría cogido mis cosas para largarme de allí y buscarme otro lugar más tranquilo pero ver piedras de colores no era algo habitual y por si algo me caracterizo es por mi curiosidad. Justo allí empezó mi verdadera vida, nada comparado con la que llevaba hasta ese momento: fría, vacía, sin sentido.
Con esfuerzo subí la fuerte pendiente hasta el camino evitando tocar cualquier cosa y en especial aquellas que fueran humanas, no me sentía con fuerzas para intentar amortiguar mi habilidad y tampoco quería saber nada sobre la vida de un objeto: dónde estuvieron anteriormente, para qué se usaron? ¿Extraño? Yo he vivido toda mi vida con esta maldición, nadie lo nota pero todo adquiere cierta ¿cómo llamarlo? Personalidad tal vez, ellos recuerdan en especial las sensaciones y las emociones de quienes los usaron. Por poner un ejemplo las piedras del puente recordaban el tacto áspero de quienes las tallaron, los miles de pies que lo atravesaron, la sangre de quienes murieron allí, el frío de los inviernos, la mano llena de miedo del joven suicida, el deterioro de sus pilares, la pasión de dos enamorados, el ruido de los soldados dispuestos a luchar? era excesivo, habían ocurrido demasiadas cosas en esa antigua construcción y sólo con estar a su lado lo sentía, por eso procuraba no tocar nada porque cuando mantenía un contacto físico era muchísimo peor ¿Cómo os sentirías si vivieseis toda la vida de un objeto de repente? Es terrorífico y desagradable, a veces envidio a los tipos con habilidades tan buenas como volar aunque ese es un mal ejemplo: una vez conocí a un volador y ni tan siquiera tuve la oportunidad de trabar amistad con él, una noche se despistó sólo un segundo y cuando quiso darse cuenta chocó contra unos cables eléctricos igual que un pájaro. No sobrevivió como os podéis imaginar.
La primera vez que la vi fue algo extraño e inexplicable, allí estaba ella sentada al borde del puente con un montón de piedras marrones a su lado. Al instante supe que ella era tan especial como yo, por primera vez creí en las casualidades.
-Hola.
Sólo una palabra fría e impersonal, nunca se me ocurre nada mejor para iniciar una conversación pero así evito dar mi nombre o decir algo útil para identificarme, quién sabe si mi familia aún me busca para encerrarme en el desván. Nunca se tomaron bien mis ataques cuando tocaba algo con sensaciones demasiado fuertes y mi padre -por muy cristiano que fuera- pasó varios meses rifle en mano buscándome por todos lados, casi consiguió matarme dos veces y capturarme una, después de eso aprendí a ser precavida y a borrar todo lo relacionado con mi pasado. Gracias a ello he sobrevivido más que el resto de mis amigos cuando debería haber muerto hace tiempo, no me gusta estar sola.
-Lárgate de aquí, estoy jodida no quiero hablar con nadie y no necesito palabras de ánimo ¿Queda claro?
Una chica con carácter no cabía duda pero era obvio que estaba muy mal, tanto como yo después de un buen chute. Otra más para el club de los perdedores ¡Bienvenida!
-Llevo dos años viviendo en las calles, mis padres quieren hacer un favor a Dios matando a su hija maldita y hasta hace un momento este era mi puente. Supera eso ¿Un cigarrillo?
-¿Quién demonios te crees que eres?
Sus pálidas manos cogieron una de las piedras del montón y sin mirarla la transformó en un cristal verde azulado. Eso sí era un poder hermoso, un poco inútil todo se ha de decir pero seguro que no la volvía tan loca como a mí.
-Bonita creación, deberías venderlos o algo así. Puedes sacarte un buen dinero con eso.
Si la desconocida notó mi exagerado cambio de tema ni lo mencionó.
-¿Esta mierda? ¿Valor? ¿Sabes qué me han dicho de ellos?
-Por tu reacción nada bueno.
-¡Soy artista! ¡Estudié! ¡Aprendí! ¡Creía que mi poder me abriría todas las puertas! ¡Un arte único en el mundo! ¿Y qué me dicen? ¡Esto!
En silencio cogí el trozo de periódico que me había lanzado y lo leí por encima. ?Una obra absurda?, ?el material usado es demasiado efectista?, ?nada comparado con sus anteriores creaciones?, ?con esta exposición sólo ha conseguido demostrar su decadencia? ¡Menuda crítica! Si querían hundir a la artista lo habían logrado y con creces.
-Lo bueno nunca se aprecia, seguro que no lo has hecho tan mal habrá alguien a quien le guste tu trabajo?
-¡Nadie!
Espejos brillantes cayeron desde el puente devolviéndolos a su origen, el barro convertido en maravilla la maravilla convertida en barro ¿no es irónico?
-Al menos has salido en el periódico con que ¿veinti pocos años? Yo sólo he salido en los carteles de ?Se busca?
-Eres una egocéntrica ¿lo sabías? No compares tus desgracias con las mías ¡No son lo mismo! Tú te escondes del mundo y te quejas de su injusticia y yo? yo he intentado hacer algo útil ¡me he atrevido a mostrarme ante los demás no como tú!
Hay silencios incómodos, reflexivos, furiosos; Aquél fue todo eso y más hasta que las dos nos pusimos a reír, la situación era absurda no lo neguéis: dos extrañas quejándose por todo y culpando a los demás de sus propias desgracias.
-Oye ¿realmente te crees que tenga un poder? Muchos me consideran loca cuando lo digo o buscan el truco si hago una demostración. He acabado ocultándolo y hoy cuando lo hago en público va y no te sorprendes ¡no es justo!
No pude evitar contarle en pocas palabras cual era mi poder y los problemas que me daba. Ella era una artista frustrada y yo una perdedora, el equipo perfecto.
-Menuda mierda tienes que tragar. Dame uno de esos cigarrillos ¿Quieres? Ahora sí lo necesito, cuando acabe con esto coge todo mi dinero e intenta salir del agujero en el que te has metido. Si tienes mayor suerte que yo te felicitaré allí donde esté.
No necesité más explicación para entenderla y no sería yo quien le dijese si hacía lo correcto o no, si ya se había decidido nada le haría cambiar de parecer. El tabaco se acabó demasiado rápido al igual que nuestra conversación. En realidad sólo éramos dos desconocidas que se habían encontrado en una encrucijada del camino y ahora cada una tomaba una ruta diferente con una historia y un final distinto.
-Guarda esto, considéralo un pequeño regalo.
Saltó. Saltó al vacío sin que yo hiciera nada para impedirlo, al principio pensé en mi actitud como indiferencia, más tarde descubrí que era miedo.
Se llamaba Kara, tenía veintitrés años, unos pocos billetes en su cartera y una fotografía junto a un chico de aspecto vulgar. Sólo eso. Su cuerpo cayó entre cristales de colores, una estampa hermosa pero macabra, un final artístico para una artista.
Encontré un número de teléfono entre sus pertenencias, en contra de mis principios llamé desde un teléfono público -demasiadas sensaciones, un mero trozo de plástico lleno de vida? la sensación de desmayo, dolor? demasiado?- y antes de darme cuenta estaba calmando a un chico cuya vida había quedado destrozada en un abrir y cerrar de ojos.
Vi su funeral desde lejos, la familia jamás supo quién encontró el cuerpo. Sólo cuando todo acabó, me acerqué a la reciente tumba para darle las gracias: ahora tenía una nueva vida por delante y un pequeño cristal como recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Después de aquello logré centrarme, dejé las drogas, me esforcé por mejorar mi control sobre mis podres y descubrí que si no los rechazaba todo era más soportable. Durante unos años conseguí un lugar al que pude llamar hogar e incluso por un tiempo viví como una persona normal. Mucho más tarde conocí a Héctor un hombre letal al que amé hasta el final, a Nora una gran amiga que siempre me recordó a Kara y a muchos más. Por último llegaron los malos tiempos, la soledad y la desesperación.
¿Queréis saber más? Escuchad mi siguiente grabación, necesito tiempo para meditar y pensar cómo continuar mi historia. En parte espero poder explicar más cosas sobre mi vida, mis amigos y nuestros maravillosos y malditos poderes, y por otra parte deseo que jamás encontréis la continuación de este relato. Nunca he logrado superar el miedo que me produce hablar de mí misma y de mi vida, a veces sueño con mi padre y su rifle ¿Aún me estará buscando? ¿Me querrá matar? Por mis fuentes sé que ahora es un cazador, busca a gente como yo y las mata. Tal vez si me entregara a él volvería a estar en paz con su Dios y no atacaría a gente inocente. Quizás si o quizás no, jamás lo sabré porque no estoy dispuesta a dar ese paso ¿Egoísta? Sí, para sobrevivir has de serlo ¿Cobarde? Yo lo llamaría prudencia ante lo desconocido ¿Loca? Vivir en un mundo así te transforma. Esa es mi vida, prefiero no plantearme nada más, muchos ya me han juzgado y eso para mí es suficiente, no deseo hablar más de este asunto.
Aquí acaba todo, no sé si os habéis creído lo que os he dicho o no, esa decisión os la dejo a vosotros.
Hasta la próxima.
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