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De que se habla en Ion Litio...
Consume o muere
Tue, 14 Oct 2008 04:23:33 +0000
Lo que viene a continuación es un pequeño texto autocrítico que escribí hace unos meses sobre la sociedad de consumo, en un ensayo de estilo sobre ese tono de discurso autodestructivo que popularizaron películas como “El Club de la Lucha” o “Trainspotting”.
Inspirado tras ver el documental “La historia de las cosas” de Annie Leonard y sin saber muy bien que hacer con el texto una vez terminado, me he decidido a publicarlo aquí. Quizá os inspire, o quizá no. No obstante, cualquier crítica será bienvenida:
Trabajas más de lo que trabajaron tus padres por la mitad de su sueldo. Y todo para pagar los productos inútiles que has comprado y que la publicidad te hizo creer que necesitabas. Eso, claro está, si no decidiste comprarte una casa a un precio tres veces por encima de su valor real, hipotecando el resto de tu futuro y de tu libertad a una única cifra: el tipo de interés.
En los últimos 10 años el ritmo se ha acelerado. Ahora es más frenético, más imparable que nunca. Y sabes que si intentas apartarte del mismo serás rechazado por los que están dentro del sistema. Quizá te preguntes por qué debes cambiar de móvil, si el que tienes todavía funciona, y es una pregunta perfectamente válida.
Es más, puede que vayas más allá y te atrevas a plantearte para que necesitas un móvil, si hasta hace unos años vivías perfectamente (y más tranquilo) sin el mismo. Pero eso no importa. Han creado en ti una necesidad artificial, y tanto la sociedad como las estrategias de marketing de la industria telefónica quieren asegurarse de que siga siendo así.
Así que lo intentan con nuevas estrategias. Nuevos modelos con características todavía más superfluas. Planes de puntos, llamadas gratis, campañas veraniegas. Que lo necesites o no ya no importa, lo importante es que lo renueves cada año. Hazlo ahora. Hazlo antes de que tus amigos empiecen a mirarte raro y te den la espalda.
No eres un nombre, ni una profesión. Ni siquiera eres un individuo. Eres una estadística anónima, un número, uno más de la ingente cantidad de consumidores que deben sostener el sistema artificial que hemos creado, mientras nos vanagloriamos de a donde ha llegado la humanidad y de vivir en el primer mundo. Eres lo que posees. Nadie espera más de ti que el que consumas. Viste a la moda. Cambia de móvil. Comprate un coche híbrido y siente que estás salvando al planeta. Consume. O muere.
También en ion litio…
‘La historia de las cosas’ de Annie Leonard
La publicidad nos hace desear
?Quevidamastriste? podrá verse en La Sexta
Tue, 14 Oct 2008 04:23:33 +0000
Lo que viene a continuación es un pequeño texto autocrítico que escribí hace unos meses sobre la sociedad de consumo, en un ensayo de estilo sobre ese tono de discurso autodestructivo que popularizaron películas como “El Club de la Lucha” o “Trainspotting”.
Inspirado tras ver el documental “La historia de las cosas” de Annie Leonard y sin saber muy bien que hacer con el texto una vez terminado, me he decidido a publicarlo aquí. Quizá os inspire, o quizá no. No obstante, cualquier crítica será bienvenida:
Trabajas más de lo que trabajaron tus padres por la mitad de su sueldo. Y todo para pagar los productos inútiles que has comprado y que la publicidad te hizo creer que necesitabas. Eso, claro está, si no decidiste comprarte una casa a un precio tres veces por encima de su valor real, hipotecando el resto de tu futuro y de tu libertad a una única cifra: el tipo de interés.
En los últimos 10 años el ritmo se ha acelerado. Ahora es más frenético, más imparable que nunca. Y sabes que si intentas apartarte del mismo serás rechazado por los que están dentro del sistema. Quizá te preguntes por qué debes cambiar de móvil, si el que tienes todavía funciona, y es una pregunta perfectamente válida.
Es más, puede que vayas más allá y te atrevas a plantearte para que necesitas un móvil, si hasta hace unos años vivías perfectamente (y más tranquilo) sin el mismo. Pero eso no importa. Han creado en ti una necesidad artificial, y tanto la sociedad como las estrategias de marketing de la industria telefónica quieren asegurarse de que siga siendo así.
Así que lo intentan con nuevas estrategias. Nuevos modelos con características todavía más superfluas. Planes de puntos, llamadas gratis, campañas veraniegas. Que lo necesites o no ya no importa, lo importante es que lo renueves cada año. Hazlo ahora. Hazlo antes de que tus amigos empiecen a mirarte raro y te den la espalda.
No eres un nombre, ni una profesión. Ni siquiera eres un individuo. Eres una estadística anónima, un número, uno más de la ingente cantidad de consumidores que deben sostener el sistema artificial que hemos creado, mientras nos vanagloriamos de a donde ha llegado la humanidad y de vivir en el primer mundo. Eres lo que posees. Nadie espera más de ti que el que consumas. Viste a la moda. Cambia de móvil. Comprate un coche híbrido y siente que estás salvando al planeta. Consume. O muere.
También en ion litio…
‘La historia de las cosas’ de Annie Leonard
La publicidad nos hace desear
Nombres propios de la industria del videojuego
Tue, 14 Oct 2008 04:23:33 +0000
Lo que viene a continuación es un pequeño texto autocrítico que escribí hace unos meses sobre la sociedad de consumo, en un ensayo de estilo sobre ese tono de discurso autodestructivo que popularizaron películas como “El Club de la Lucha” o “Trainspotting”.
Inspirado tras ver el documental “La historia de las cosas” de Annie Leonard y sin saber muy bien que hacer con el texto una vez terminado, me he decidido a publicarlo aquí. Quizá os inspire, o quizá no. No obstante, cualquier crítica será bienvenida:
Trabajas más de lo que trabajaron tus padres por la mitad de su sueldo. Y todo para pagar los productos inútiles que has comprado y que la publicidad te hizo creer que necesitabas. Eso, claro está, si no decidiste comprarte una casa a un precio tres veces por encima de su valor real, hipotecando el resto de tu futuro y de tu libertad a una única cifra: el tipo de interés.
En los últimos 10 años el ritmo se ha acelerado. Ahora es más frenético, más imparable que nunca. Y sabes que si intentas apartarte del mismo serás rechazado por los que están dentro del sistema. Quizá te preguntes por qué debes cambiar de móvil, si el que tienes todavía funciona, y es una pregunta perfectamente válida.
Es más, puede que vayas más allá y te atrevas a plantearte para que necesitas un móvil, si hasta hace unos años vivías perfectamente (y más tranquilo) sin el mismo. Pero eso no importa. Han creado en ti una necesidad artificial, y tanto la sociedad como las estrategias de marketing de la industria telefónica quieren asegurarse de que siga siendo así.
Así que lo intentan con nuevas estrategias. Nuevos modelos con características todavía más superfluas. Planes de puntos, llamadas gratis, campañas veraniegas. Que lo necesites o no ya no importa, lo importante es que lo renueves cada año. Hazlo ahora. Hazlo antes de que tus amigos empiecen a mirarte raro y te den la espalda.
No eres un nombre, ni una profesión. Ni siquiera eres un individuo. Eres una estadística anónima, un número, uno más de la ingente cantidad de consumidores que deben sostener el sistema artificial que hemos creado, mientras nos vanagloriamos de a donde ha llegado la humanidad y de vivir en el primer mundo. Eres lo que posees. Nadie espera más de ti que el que consumas. Viste a la moda. Cambia de móvil. Comprate un coche híbrido y siente que estás salvando al planeta. Consume. O muere.
También en ion litio…
‘La historia de las cosas’ de Annie Leonard
La publicidad nos hace desear
Star Wars: La tregua de Bakura
Tue, 14 Oct 2008 04:23:33 +0000
Lo que viene a continuación es un pequeño texto autocrítico que escribí hace unos meses sobre la sociedad de consumo, en un ensayo de estilo sobre ese tono de discurso autodestructivo que popularizaron películas como “El Club de la Lucha” o “Trainspotting”.
Inspirado tras ver el documental “La historia de las cosas” de Annie Leonard y sin saber muy bien que hacer con el texto una vez terminado, me he decidido a publicarlo aquí. Quizá os inspire, o quizá no. No obstante, cualquier crítica será bienvenida:
Trabajas más de lo que trabajaron tus padres por la mitad de su sueldo. Y todo para pagar los productos inútiles que has comprado y que la publicidad te hizo creer que necesitabas. Eso, claro está, si no decidiste comprarte una casa a un precio tres veces por encima de su valor real, hipotecando el resto de tu futuro y de tu libertad a una única cifra: el tipo de interés.
En los últimos 10 años el ritmo se ha acelerado. Ahora es más frenético, más imparable que nunca. Y sabes que si intentas apartarte del mismo serás rechazado por los que están dentro del sistema. Quizá te preguntes por qué debes cambiar de móvil, si el que tienes todavía funciona, y es una pregunta perfectamente válida.
Es más, puede que vayas más allá y te atrevas a plantearte para que necesitas un móvil, si hasta hace unos años vivías perfectamente (y más tranquilo) sin el mismo. Pero eso no importa. Han creado en ti una necesidad artificial, y tanto la sociedad como las estrategias de marketing de la industria telefónica quieren asegurarse de que siga siendo así.
Así que lo intentan con nuevas estrategias. Nuevos modelos con características todavía más superfluas. Planes de puntos, llamadas gratis, campañas veraniegas. Que lo necesites o no ya no importa, lo importante es que lo renueves cada año. Hazlo ahora. Hazlo antes de que tus amigos empiecen a mirarte raro y te den la espalda.
No eres un nombre, ni una profesión. Ni siquiera eres un individuo. Eres una estadística anónima, un número, uno más de la ingente cantidad de consumidores que deben sostener el sistema artificial que hemos creado, mientras nos vanagloriamos de a donde ha llegado la humanidad y de vivir en el primer mundo. Eres lo que posees. Nadie espera más de ti que el que consumas. Viste a la moda. Cambia de móvil. Comprate un coche híbrido y siente que estás salvando al planeta. Consume. O muere.
También en ion litio…
‘La historia de las cosas’ de Annie Leonard
La publicidad nos hace desear
El color de los días de la semana
Tue, 14 Oct 2008 04:23:33 +0000
Lo que viene a continuación es un pequeño texto autocrítico que escribí hace unos meses sobre la sociedad de consumo, en un ensayo de estilo sobre ese tono de discurso autodestructivo que popularizaron películas como “El Club de la Lucha” o “Trainspotting”.
Inspirado tras ver el documental “La historia de las cosas” de Annie Leonard y sin saber muy bien que hacer con el texto una vez terminado, me he decidido a publicarlo aquí. Quizá os inspire, o quizá no. No obstante, cualquier crítica será bienvenida:
Trabajas más de lo que trabajaron tus padres por la mitad de su sueldo. Y todo para pagar los productos inútiles que has comprado y que la publicidad te hizo creer que necesitabas. Eso, claro está, si no decidiste comprarte una casa a un precio tres veces por encima de su valor real, hipotecando el resto de tu futuro y de tu libertad a una única cifra: el tipo de interés.
En los últimos 10 años el ritmo se ha acelerado. Ahora es más frenético, más imparable que nunca. Y sabes que si intentas apartarte del mismo serás rechazado por los que están dentro del sistema. Quizá te preguntes por qué debes cambiar de móvil, si el que tienes todavía funciona, y es una pregunta perfectamente válida.
Es más, puede que vayas más allá y te atrevas a plantearte para que necesitas un móvil, si hasta hace unos años vivías perfectamente (y más tranquilo) sin el mismo. Pero eso no importa. Han creado en ti una necesidad artificial, y tanto la sociedad como las estrategias de marketing de la industria telefónica quieren asegurarse de que siga siendo así.
Así que lo intentan con nuevas estrategias. Nuevos modelos con características todavía más superfluas. Planes de puntos, llamadas gratis, campañas veraniegas. Que lo necesites o no ya no importa, lo importante es que lo renueves cada año. Hazlo ahora. Hazlo antes de que tus amigos empiecen a mirarte raro y te den la espalda.
No eres un nombre, ni una profesión. Ni siquiera eres un individuo. Eres una estadística anónima, un número, uno más de la ingente cantidad de consumidores que deben sostener el sistema artificial que hemos creado, mientras nos vanagloriamos de a donde ha llegado la humanidad y de vivir en el primer mundo. Eres lo que posees. Nadie espera más de ti que el que consumas. Viste a la moda. Cambia de móvil. Comprate un coche híbrido y siente que estás salvando al planeta. Consume. O muere.
También en ion litio…
‘La historia de las cosas’ de Annie Leonard
La publicidad nos hace desear
The Dirdy Birdy
Tue, 14 Oct 2008 04:23:33 +0000
Lo que viene a continuación es un pequeño texto autocrítico que escribí hace unos meses sobre la sociedad de consumo, en un ensayo de estilo sobre ese tono de discurso autodestructivo que popularizaron películas como “El Club de la Lucha” o “Trainspotting”.
Inspirado tras ver el documental “La historia de las cosas” de Annie Leonard y sin saber muy bien que hacer con el texto una vez terminado, me he decidido a publicarlo aquí. Quizá os inspire, o quizá no. No obstante, cualquier crítica será bienvenida:
Trabajas más de lo que trabajaron tus padres por la mitad de su sueldo. Y todo para pagar los productos inútiles que has comprado y que la publicidad te hizo creer que necesitabas. Eso, claro está, si no decidiste comprarte una casa a un precio tres veces por encima de su valor real, hipotecando el resto de tu futuro y de tu libertad a una única cifra: el tipo de interés.
En los últimos 10 años el ritmo se ha acelerado. Ahora es más frenético, más imparable que nunca. Y sabes que si intentas apartarte del mismo serás rechazado por los que están dentro del sistema. Quizá te preguntes por qué debes cambiar de móvil, si el que tienes todavía funciona, y es una pregunta perfectamente válida.
Es más, puede que vayas más allá y te atrevas a plantearte para que necesitas un móvil, si hasta hace unos años vivías perfectamente (y más tranquilo) sin el mismo. Pero eso no importa. Han creado en ti una necesidad artificial, y tanto la sociedad como las estrategias de marketing de la industria telefónica quieren asegurarse de que siga siendo así.
Así que lo intentan con nuevas estrategias. Nuevos modelos con características todavía más superfluas. Planes de puntos, llamadas gratis, campañas veraniegas. Que lo necesites o no ya no importa, lo importante es que lo renueves cada año. Hazlo ahora. Hazlo antes de que tus amigos empiecen a mirarte raro y te den la espalda.
No eres un nombre, ni una profesión. Ni siquiera eres un individuo. Eres una estadística anónima, un número, uno más de la ingente cantidad de consumidores que deben sostener el sistema artificial que hemos creado, mientras nos vanagloriamos de a donde ha llegado la humanidad y de vivir en el primer mundo. Eres lo que posees. Nadie espera más de ti que el que consumas. Viste a la moda. Cambia de móvil. Comprate un coche híbrido y siente que estás salvando al planeta. Consume. O muere.
También en ion litio…
‘La historia de las cosas’ de Annie Leonard
La publicidad nos hace desear