Prefiero soñar despierto...
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Blog de pensamiento social, reflexiones, sueños y criticas, sobre mi mundo, y el de todos. |
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De que se habla en Prefiero soñar despierto......
Estos benditos pobres
Tue, 20 Jul 2010 03:10:00 +0000
El tema de la pobreza ha vuelto al tapete luego de que se dieran a conocer los resultados de la encuesta de caracterización socioeconómica nacional (CASEN), creando un sin fin de reacciones entre diversos referentes académicos y políticos, acusaciones entre el gobierno y la oposición además de una vasta gama de comentarios vomitivos y sin fundamentos profundos.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es.
Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es. Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
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Chile
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El fútbol como religión
Tue, 20 Jul 2010 03:10:00 +0000
El tema de la pobreza ha vuelto al tapete luego de que se dieran a conocer los resultados de la encuesta de caracterización socioeconómica nacional (CASEN), creando un sin fin de reacciones entre diversos referentes académicos y políticos, acusaciones entre el gobierno y la oposición además de una vasta gama de comentarios vomitivos y sin fundamentos profundos.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es.
Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es. Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
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Chile
neoliberalismo
sociedad
capitalismo
encuesta
EUFEMISMO
Tue, 20 Jul 2010 03:10:00 +0000
El tema de la pobreza ha vuelto al tapete luego de que se dieran a conocer los resultados de la encuesta de caracterización socioeconómica nacional (CASEN), creando un sin fin de reacciones entre diversos referentes académicos y políticos, acusaciones entre el gobierno y la oposición además de una vasta gama de comentarios vomitivos y sin fundamentos profundos.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es.
Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es. Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
pobreza
Chile
neoliberalismo
sociedad
capitalismo
encuesta
Lo mejor de nosotros
Tue, 20 Jul 2010 03:10:00 +0000
El tema de la pobreza ha vuelto al tapete luego de que se dieran a conocer los resultados de la encuesta de caracterización socioeconómica nacional (CASEN), creando un sin fin de reacciones entre diversos referentes académicos y políticos, acusaciones entre el gobierno y la oposición además de una vasta gama de comentarios vomitivos y sin fundamentos profundos.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es.
Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es. Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
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Chile
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sociedad
capitalismo
encuesta
El derecho a la pereza
Tue, 20 Jul 2010 03:10:00 +0000
El tema de la pobreza ha vuelto al tapete luego de que se dieran a conocer los resultados de la encuesta de caracterización socioeconómica nacional (CASEN), creando un sin fin de reacciones entre diversos referentes académicos y políticos, acusaciones entre el gobierno y la oposición además de una vasta gama de comentarios vomitivos y sin fundamentos profundos.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es.
Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es. Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
pobreza
Chile
neoliberalismo
sociedad
capitalismo
encuesta
El día que Satanás mató a los jesuitas de Ignacio Ellacuría
Tue, 20 Jul 2010 03:10:00 +0000
El tema de la pobreza ha vuelto al tapete luego de que se dieran a conocer los resultados de la encuesta de caracterización socioeconómica nacional (CASEN), creando un sin fin de reacciones entre diversos referentes académicos y políticos, acusaciones entre el gobierno y la oposición además de una vasta gama de comentarios vomitivos y sin fundamentos profundos.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es.
Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
Cualquier estudiante o profesional de las ciencia sociales entiende que las encuestas mas que ser una herramienta para comprender cuantitativamente la sociedad, son dispositivos ?científicos? para construir imaginarios frente a diversos temas. Como dicen por ahí ?las encuestas no mienten, pero los mentirosos también utilizan encuestas?; las preguntas y datos pueden ser sesgados y dirigidos hacia lo que se quiere obtener como resultado, todo esto impregnado de un hálito de objetividad impoluta. Los datos arrojados por la Casen muestran un aumento de la pobreza en los últimos años, siendo de un 13,7% en el año 2006 a un 15.1 % 2009. Pero hay que realizar hincapié en la vara con que se mide la pobreza; El indicador de pobreza que se utiliza en Chile hace referencia a una cierta cantidad de ingresos mínimos para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, siendo $47.000 pesos por persona la línea de corte para medir quien es pobre y quien no. O sea es pobre el que posee un ingreso de $46.900 y el de $47.100 no lo es. Viendo esto, hay que poseer un meñique de frente para no darse cuenta que la cantidad de pobres en nuestro país es mucho mayor que 2.900.000 personas. Los individuos no viven solo de una ?cantidad mínima de calorías?, buscan su desarrollo como sujetos, su ingreso al sistema a través del mercado. Por eso hay que tener en cuenta que la pobreza de nuestros días es muy diferente a la de hace 30 años, no se ven niños a pata pelá en los campamentos, porque seguramente andan con zapatillas Niké (gracias a las bondades del neoliberalismo) pero eso no los hace mas rico. Los estratos más pobres de la actualidad son extremadamente vulnerables, poseen empleos esporádicos o inestables debido a la flexibilidad laboral, se encuentran extremadamente endeudados y son victimas de los pésimos servicios públicos que otorga el Estado, como lo son el transporte, la salud y la educación. En conclusión, pasar a la pobreza es mucho más fácil de lo que se aparenta.
El problema de la pobreza es que se toma como una cuestión de política pública, por eso ?la nueva forma de gobernar? culpa al gobierno concertacionista de que aumentaran los dígitos, creándose una batahola de proporciones. El problema de la pobreza es la desigualdad y eso no se supera con políticas publicas, entregando paquetes de mercadería o pagando la luz a las señoras Juanitas en la municipalidad, es un problema de política dura por decirlo así, de voluntad política. La política pública es un gran parche para que las personas mas pobres del país no se mueran de hambre ni de enfermedades prevenibles, cosa que se vería muy mal para la postal de país desarrollado del cono sur. La clase política se debería preocupar de legislar para disminuir la brecha de la desigualdad, crear leyes que favorezcan la repartición justa de la torta. Pero Chile es uno de los países con el capitalismo más salvaje del mundo, no existe regulación a la empresa privada, todas las leyes favorecen a los más ricos, por lo que las transnacionales ven con buenos ojos nuestra economía ?emergente?. Los peones que gobernaron siguieron el juego del neoliberalismo, por lo que ahora que llegó el patrón menos posibilidades existen de modificar el sistema económico. Es la misma mierda, pero con distintas moscas.
La pobreza en Chile no se va a acabar, los pobres son necesarios para el sistema capitalista mundial, son un producto y a la vez productores del capitalismo mundial integrado. Gracias a los pobres el capital fluye de manera veloz, se crean instituciones y Ong?s en ayuda de ellos que generan una gran cantidad de empleo a cientistas sociales y humanistas que realizan proyectos y programas inservibles. Existen ministerios y departamentos en la administración pública que mueven una gran suma de recursos y generan una extensa cantidad de empleos para crear políticas públicas de un asistencialismo patético. Por los pobres se realizan campañas de ayuda, eventos a beneficio, programas de televisión y diversas actividades que benefician más a quienes la ejecutan que a quienes van dirigidas. Gracias a los pobres algunos niños universitarios cota mil realizan trabajos sociales de verano donde carretean por montón realizando turismo social. Los pobres son utilizados por sectores religiosos como un depósito de caridad, a ellos se les dan migajas para no sentir culpabilidad las riquezas adquiridas gracias a un bisabuelo latifundista o un padre usurero, son las indulgencias echa carne.
Mientras exista una sociedad en que prefiera el tener al ser, el lucro, la mercancía descarada, el egoísmo, la banalidad, la competencia desmedida, el individualismo, la explotación del hombre por el hombre, los pobres van a ser necesarios. Somos más pobres de lo que pensamos y más frágiles de lo que creímos, escribí hace un tiempo atrás, y sigo creyendo eso, que mientras no seamos capaces de asumir lo que somos, lo que poseemos, no podremos cambiar la escenografía existente. ¿Cuáles serán las soluciones para acabar con la pobreza? Piénsenlo ustedes mientras yo lo hago también, si es que quieren que los pobres se acaben.
pobreza
Chile
neoliberalismo
sociedad
capitalismo
encuesta